SEO vs. PPC: Para crecer hay que invertir, o de por qué el SEO no es suficiente

Había una vez un joven emprendedor llamado Jorge que tenía una idea de negocio. Jorge era sagaz e inteligente. Tenía claro que su negocio prosperaría y que la idea era buena.

Ni corto ni perezoso un buen día decidió dar el salto. Se puso manos a la obra y creo su web. Contrató al mejor de los programadores y se gastó todo el dinero que podía invertir en tener la mejor de las webs para desarrollar su negocio. Slides molones, carrito de la compra, suscripciones incluso un sistema CRM por detrás para captar clientes. Todo quedó genial.

Sin embargo, la web no recibía suficientes visitantes. No sabía por qué pero los usuarios no entraban en su web.


Jorge, que era de mente inquieta, sabía que hoy en día si no estás en Google no eres nadie y que ese podía ser el problema. Así que se puso a leer libros de SEO y posicionamiento en buscadores. Necesitaba encontrar sus keywords e invertir en SEO. Hizo algunos ajustes en su web y contrató durante unos meses a un experto SEO que le prometió que posesionaría en las primeras posiciones de Google.

La cosa no fue fácil. Su mercado estaba muy competido y era difícil posicionar. Finalmente y tras más de 6 meses logró aparecer en la posición 3 de Google para su principal palabra clave. Las visitas aumentaron pero no eran suficientes. Jorge desesperado y sin recursos para invertir, tuvo que buscarse un trabajo de 8 a 17 y abandonar su gran idea…

A la vez que Jorge tuvo la gran idea, su compañero de infancia Alberto, pensó que quería ser emprendedor. Alberto era un chico testarudo y trabajador. Había acabado su módulo de FP2 en Informática y las previsiones de trabajo eran poco halagüeñas así que se lanzó a ser emprendedor.

Alberto no tenía una idea clara de negocio. Sabía que internet le habría un mundo de posibilidades pero no tenía claro dónde dirigirse. Un día, navegando sin rumbo por internet, cayó en un vídeo de alguien que explicaba cómo trabajar desde casa. El vídeo le pareció interesante y el método que apenas dibujaba en él, bastante sencillo. Decidió comprar el curso y en 15 días sabía mucho sobre trabajar en casa.

Pero Alberto se dio cuenta de que ese problema lo podía tener mucha gente como él. Se dio cuenta y vio que esa podía ser una buena idea. ¿Por qué no explicar sus problemas y darle soluciones a otras personas como él que las estarían buscando? Ese era su negocio.

Alberto no tenía mucho dinero ahorrado así que necesitaba una web sencilla y grabar unos vídeos con su móvil para poder ofrecérselo a sus usuarios lo antes posible. Alberto no sabía nada de SEO así que esa batalla la tenía perdida.

En aquel verano en el que Alberto montó su pequeño negocio, se tuvo que quedar sin vacaciones. Decidió invertir el dinero del apartamento en Torrevieja de ese año para crear una campaña de anuncios en Facebook, que había leído que tenía buen resultado. Contrató a una freelance que le generó la campaña por unos poco euros e invirtió todo lo que tenía en el pago de los anuncios.

Al principio fue bastante desolador. Lograba visitas pero nadie compraba sus cursos. Tras leer un libro sobre usabilidad, hizo unos cambios y la cosa empezó a mejorar. De cada 10 usuarios que entraban en su web, 1 compraba su producto. No era un gran porcentaje pero aquello le reportaba unos pequeños beneficios que podía seguir revirtiendo en generar tráfico y mejorar la web.

Después le tocó el turno a las listas de suscriptores. Se dio cuenta de que era difícil que un usuario comprara de primeras sus cursos pero, ¿y si generaba una lista y contenidos interesantes para sus usuarios? Quizás esto acabarían interesándose por el buen curso que tenía en venta. Y así fue, mejoró sus tasas de conversión y empezó a generar clientes más frecuentemente.

Siguió invirtiendo en publicidad. Hizo anuncios también en Google Adwords. Y también contrató a un experto en SEO para posicionar su web. El crecimiento fue exponencial y un día se dio cuenta de que aquel curso y su forma de trabajar le habían hecho tener un negocio fructífero.

Y esta es la historia de Jorge y Alberto, o la batalla entre SEO y PPC.

Muchas veces, te verás en la decisión de invertir en SEO o en PPC. Dependerá mucho del estado de tu proyecto pero no te engañes, nadie en el mundo digital hace dinero sin invertir en publicidad. El SEO es muy importante pero con los cambios que Google hace periódicamente hace que la inversión sea arriesgada.

Sin embargo, lo que tú necesitas para que tu negocio en internet mejore son usuarios en tu web. Y la mejor manera de llevar usuarios a tu web es pagando por ello. Una vez que lleguen, serás tú el que tenga que hacer que compren o no compren. Serás tú el que “les atienda” y les convenza de que tu producto/servicio es lo que necesitan.

¿Qué opinas tú? ¿SEO o PPC como prioridad? Estaré encantado de leer tu opinión al respecto.

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Deja un comentario

  1. Responder

    Nunca he entendido esa “batalla” de la que se habla aqui. Pienso que nos gusta simplificarlo todo, especialmente cuando no se sabe un tema. En marketing nunca va a ser una cosa sola la que de resultado. Es solo los profesionales los que deben decidir cuales, como hacerlo y cuando.

    Disculpad las tildes que no tengo en este teclado…

      • iberzal
      • 6 Agosto, 2014
      Responder

      Hola Montse,

      Efectivamente no tiene por qué haber guerra. De hecho dependerá del caso y de las necesidades del cliente, pero la “batalla” nos la presentan siempre los propios clientes. Es decir, son ellos los que siempre quieren saber dónde meter el dinero si en un lado o en otro y muchas veces es una mezcla… No hay una solución única. Estoy de acuerdo.